Segundas partes
Siempre decían que segundas partes nunca fueron buenas, pero yo en el fondo me quedé con las ganas de volver a intentarlo. Porque donde hubo fuego cenizas quedan, y en mi caso lo que quedó fue un incendio dentro de mi que nunca se apagó del todo. Me dejaste con la miel en los labios y no quería dejar de probarla. Supongo que fui cayendo en tus redes poco a poco, hasta el punto que tú pasaste página muy rápido y yo me quedé releyendo el mismo párrafo una y otra vez. O eso creía yo, porque con el tiempo volvió a pasar aquello que ya no me esperaba. Lo daba por perdido, por imposible. Pero cuando algo es para ti, ni aunque te apartes y cuando algo no lo es, ni aunque te pongas delante con un cartel de neón. Yo me aferré a ese dicho por intentar evitarme estamparme con un muro de realidad, pero al final acabó siendo verdad. Y vaya que si eras para mí. El destino me lo está demostrando con creces y es que aunque en algún momento me arrepintiera de venir a vivir a este pueblo, lo único...